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Oda y diatriba a mis ojos

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Oda y diatriba a mis ojos

Hoy amanecí viendo mejor que nunca. Bueno no, mejor que ayer sí,  pero estoy segura que peor que mañana. El astigmatismo y la miopía me han acompañado ya desde hace unos años y desde los 11 se juntó con crisis de migraña que me dejaban en negro por unos minutos. Así que no, ver nunca fue de mis cosas favoritas porque o no veía bien o me esforzaba tanto por ver que quedaba en negro porque la migraña llegaba.

Es tan irónica como ridícula mi pelea con la vista, porque intento prescindir de ella u obviarla para que vea sólo lo necesario y me evite ser atropellada cuando paso una calle o una que otra vez para curiosear al de al lado y, sin embargo, soy fotógrafa. 

Tomar fotos resultó ser la manera más cómoda que conseguí para ver: Si de lejos no veo, hago zoom; si no estoy segura de lo que veo, capturo y miro con detenimiento; si está borroso, enfoco sin miedo a una migraña; pero lo mejor de todo, si quiero ver los detalles no tengo que contar con la premura del tiempo a que la escena se desvanezca y pierda la oportunidad, puedo esperar horas o días y los detalles seguirán ahí para repasarlos una, dos o tres veces.

Básicamente mi vida era así, no me molestaba no ver lo suficiente porque tenía un lente que veía por mí cuando yo quisiera ver, pero desde hace unos días comencé a mirar de más, veía cosas donde antes no había nada.

Comencé por las paredes de mi cuarto, la que está a la izquierda de mi cama tiene pequeños rayones y una mancha de color azul y verde que sigo sin entender cómo llego ahí; paso mi mirada al closet que está al frente de mi cama y veo que nunca toca el techo, tiene unos 2 o 3 cm de distancia; el enchufe en la pared sobre mi escritorio está torcido 30 grados a la derecha y eso me molesta; desde la ventana de mi cuarto justo en la mitad de dos edificios veo la iglesia de Monserrate, excepto hoy, hoy veo nubes; las botas en mi organizador de zapatos están mal puestas, la bota izquierda de las blancas está con la punta hacia abajo y la derecha de las vinotinto tiene la punta hacia arriba. Si me acuesto mirando hacia mi biblioteca tres libros me observan: la cara de Benedetti en la colección de cuentos completos, una ilustración caricaturizada del gran cuento de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll and Mr. Hyde, y la portada de Crónicas humorísitcas de Elina Berro; también veo mi matera en forma de calavera y las hojas en la mesa de noche ya marchitas, no le he puesto agua en 3 días, siempre se me mueren. 

Salgo de mi cuarto y noto que el espejo que compré hace unas semanas está desgastado en el marco; me dijeron que era nuevo, mi mamá siempre me dice que revise, ya qué; la sala, por el contrario, parece una fotografía, siempre luce igual, he intentado mirarla a ver si la cojo infraganti pero se mantiene estática, va a ser mi misterio a resolver los próximos días. La cocina siempre es una escena cambiante, pero es por mí porque muevo los platos, las ollas y los limpiones cada tres horas; el baño tiene una gotica de shampoo seca en la puerta de la ducha, tal vez nunca terminó su camino y se quedó ahí en la mitad del vidrio atrapada, el lavamanos está hecho con mucho cuidado, si no fuera yo la que miro nadie lo habría notado, pero con mi visión biónica de estos días nada se me escapa: ahí, justo ahí entre la llave y la esquina del lavamanos hay un espacio sin pintar, el pintor debió pensar que era un sinsentido pintar ese espacio porque nadie lo veía, pero no contaba conmigo.

Llevo dos meses y 18 días viviendo en esta casa, pero desde hace dos semanas parece que se regenera en las noches y en la mañana le descubro algo nuevo. Me agrada, y creo que le agrado porque no me ha dado malas sorpresas, tal vez sólo nos agradamos porque estamos solas las dos en este encierro, tal vez también está mirándome a diario, y lleva un listado minucioso de mis defectos, tal vez yo también me regenero en las noches y ella me espera en las mañanas, tal vez ninguna tiene a dónde más mirar.

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Para citar

Valentina Alfonso Guarín y Estudiante Comunicación Social , “Oda y diatriba a mis ojos,” Catálogo de Obras Artísticas, revisado 15 de agosto de 2020, https://catalogodeobras.javeriana.edu.co/catalogodeobras/items/show/436.

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Imagen de fondo ORO, autor Iván Rickemann.